Saltillo, Coahuila, a 22 de febrero de 2026/Saraperos de Saltillo

La tarde de este sábado 21 de febrero falleció Jesús Sommers, mejor conocido como “El Guapetón”, figura histórica del beisbol mexicano y líder absoluto de imparables en la Liga Mexicana de Beisbol con 3,004 hits, cifra récord conseguida a lo largo de 27 temporadas que permanece vigente.

Jesús Sommers fue hijo de Lonnie Sommers, quien jugó en la LMB con los Diablos Rojos del México en las temporadas de 1948 y 1949. “Chucho” inició su carrera profesional en 1970 con los Leones de Yucatán, y con el paso de los años se convirtió en uno de los peloteros más constantes y respetados del circuito veraniego. A lo largo de su trayectoria también defendió los colores de Ángeles de Puebla, Rieleros de Aguascalientes, Alijadores de Tampico, Osos de Toluca, Diablos Rojos del México, Plataneros de Tabasco, Bravos de León, Algodoneros de Unión Laguna, Charros de Jalisco, Industriales de Monterrey, Pericos de Puebla y Petroleros de Poza Rica, con quienes se retiró en 1996 después de disputar 2,908 encuentros en su carrera, número uno en ese departamento.

Originario de Guaymas, Sonora, Sommers cerró una de las carreras más prolíficas para un bateador mexicano en la historia de la liga. Terminó con porcentaje de .291, además de 3,004 imparables (primer lugar), 488 dobles (segundo lugar), 64 triples, 241 cuadrangulares (vigésimo lugar), 1,534 carreras producidas (quinto lugar) y 128 bases robadas. En reconocimiento a su brillante trayectoria, fue entronizado en 2002 al Salón de la Fama del Beisbol Mexicano.

Tras retirarse como jugador activo en 1996, “El Guapetón” llegó a los Saraperos de Saltillo como coach de bateo en la temporada 2006. Ese mismo año, también llegó al club Guadalupe Chávez como coach de infield; hoy, lamentablemente, ambos se han adelantado en el camino. Ambos fueron hombres de confianza del mánager Dereck Bryant.

Con el paso de las temporadas, el trabajo de Jesús Sommers cobró especial relevancia, y para la campaña 2009 su aportación fue clave en el funcionamiento ofensivo del equipo dirigido por el mánager boricua Orlando Sánchez, logrando el tan ansiado campeonato, el segundo en la historia de los Saraperos de Saltillo.

“El Becerro” Jonathan Aceves, pieza clave de aquel título, recordó con emoción la influencia de Sommers durante la Serie del Rey 2009 ante los Tigres de Quintana Roo:

“Chucho fue una persona muy clara con el pelotero dentro y fuera del terreno de juego; todos lo respetaban. A los bateadores nos daba responsabilidades muy claras. A mí me ayudó mucho cuando regresé de sucursales de los Chicago White Sox; recuerdo que me puso a trabajar horas extras antes de las prácticas, bateando solamente curvas al suelo, pitcheo con el que estaba batallando mucho. Eso me ayudó a hacer los ajustes necesarios en mi swing.

La principal anécdota fue en el juego cinco de la final en Cancún, con la casa llena. Me llamó y me dijo: ‘Becerro, no le hagas caso a nadie, cree en ti y ve y hazle swing a la bola como tú sabes hacerlo’. Fui, tomé el turno y conecté Grand Slam. Ese era Jesús Sommers”.

Por su parte, Miguel Solís, integrante del Salón de la Fama y líder histórico de victorias de los Saraperos de Saltillo, también expresó su sentir:

“Jesús Sommers fue un grande, uno de los mejores bateadores que he visto. Lo enfrenté muchas veces, me conectó de hit en varias ocasiones y en otras tantas logré dominarlo. Lo cierto es que pocas veces vi a un bateador tan inteligente y difícil de dominar como ‘Chucho’ Sommers”. Fuimos grandes amigos.

Jesús “El Guapetón” Sommers deja un legado imborrable en el beisbol mexicano, cifras históricas que difícilmente serán igualadas y un recuerdo permanente en la historia de los Saraperos de Saltillo y de la Liga Mexicana de Beisbol. Descanse en paz.